En 2026, la tecnología ya no se entiende como un único terreno: se manifiesta al mismo tiempo en el frente de batalla, en nuestras pantallas, en las estrategias de negocio y en la gobernanza digital de los países. Cinco historias recientes iluminan esta realidad y señalan hacia dónde se dirige la industria tech: con cambios que van desde la logística autónoma hasta la forma en que vivimos la IA en dispositivos y en servicios empresariales.

En el ámbito militar, los Marines estadounidenses exploran un sistema que apunta a reabastecer al frente con dos helicópteros fantasma. La solución Uncrewed 505 de Near Earth combina el Bell 505 Jet Ranger X con un sistema de autonomía y avionica de Moog, con la capacidad de caber en un C-130 y desmontaje mínimo. Esta configuración busca acelerar operaciones en escenarios del Indo-Pacífico, donde bases avanzadas y portahelicópteros condicionan la movilidad. Lo relevante: el operador podrá pedir, despachar y gestionar misiones a través de los canales de mando habituales del cuerpo, integrando autonomía con procedimientos ya conocidos.

De forma distinta y más cercana al día a día, Instants llega a Instagram como una nueva forma de compartir fotos: desaparecen en 24 horas. La experiencia es temporal y ligera, pero la app mantiene un archivo donde las propias imágenes pueden conservarse durante un año. Es una evolución de la idea de contenido efímero, con una gestión de memoria y de permanencia que se adapta a un consumo de redes sociales cada vez más inmediato y práctico.

En el plano empresarial, el giro de OpenAI, Anthropic y Google es claro: ya no se limitan a vender modelos o API, sino que buscan implementar soluciones de IA dentro de las empresas. Anthropic creó una firma empresarial valorada en 1.500 millones de dólares, mientras OpenAI busca recaudar más de 4.000 millones para su proyecto The Development Company, y Google Cloud amplía alianzas con firmas de capital privado. Analistas señalan que la IA ágentica podría reducir tareas repetitivas de codificación, soporte y pruebas, cambiando el centro de la entrega de servicios de TI hacia gobernanza, seguridad y orquestación de modelos. En este nuevo mapa, Google describe las soluciones de IA empresarial como motor principal de crecimiento para Google Cloud, marcando una transición significativa de ventas de modelos hacia integración operativa en entornos corporativos.

Paralelamente, en Colombia el plan digital al 2035 presentado por el Ministerio TIC busca acelerar la conectividad, las habilidades digitales y la soberanía tecnológica del país. La estrategia se organiza en tres etapas: acceso, productividad y soberanía tecnológica. Ya hay más de 3.000 estaciones base 5G desplegadas y cobertura en 148 municipios, con hogares conectados que pasaron del 59,5 % al 73,9 %. Además, el plan propone usar IA en sectores productivos para mejorar la competitividad y establece mecanismos de seguimiento como una Comisión Intersectorial, un tablero público de monitoreo y un Índice Nacional de Transformación Digital para medir avances hasta 2035. El reto permanece en la ejecución, especialmente ante una brecha digital persistente y dificultades en habilidades digitales entre la población.

En el lado del consumo, AICore llega a Android 14 como el componente del sistema que gestiona la IA en el dispositivo, especialmente Gemini Nano. Opera en segundo plano, manteniendo modelos en memoria y activando funciones inteligentes sin conexión. Eso puede traducirse en un uso real de almacenamiento de hasta 10 GB, lo que ha generado críticas en comunidades de usuarios. Google explica que durante las actualizaciones se conservan dos versiones para garantizar que el móvil pueda revertir ante fallos sin descargar archivos masivos de nuevo, lo que puede durar hasta tres días. Aunque es posible desactivar AICore desde Ajustes y desinstalar actualizaciones para liberar espacio, no existe una opción para desinstalarlo por completo, pues forma parte del sistema base. Al desactivarlo, funciones sin conexión como respuestas inteligentes o capturas de pantalla en modo offline pueden dejar de funcionar.

La idea subyacente es clara: la IA se ha convertido en un componente intrínseco de la experiencia tecnológica, desde operaciones militares y plataformas sociales hasta soluciones empresariales, planes estatales y el propio corazón del teléfono. Esta omnipresencia genera oportunidades de innovación, pero también plantea preguntas sobre gobernanza, seguridad, control de costos y la necesidad de gestionar adecuadamente la dependencia de sistemas cada vez más autónomos e integrados en nuestra vida diaria.

En conjunto, estas historias dibujan un panorama en el que la IA y la tecnología se entrelazan con la estrategia nacional, la experiencia del usuario y la economía de servicios. El desafío para la industria es claro: adaptar modelos de negocio, garantizar gobernanza y seguridad, y generar valor real sin perder el control sobre la ejecución y la rendición de cuentas en un mundo cada vez más impulsado por la IA.

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