En un mundo cada vez más interconectado, la tecnología avanza gracias a una combinación de innovación de producto, expansión de redes de distribución y grandes movimientos de capital. Cinco historias recientes muestran cómo estas dinámicas se entrelazan y definen el rumbo de la industria tech a principios de 2026.
Una de las imágenes más potentes de la innovación hardware es la del iPhone plegable. Las filtraciones apuntan a un formato tipo libro, con una pantalla interna de gran tamaño pensada para productividad y entretenimiento, y una pantalla externa más pequeña para consultas rápidas. El dispositivo podría requerir desplegar la pantalla para aprovechar al máximo sus capacidades de multitarea y apps de un formato similar a iPadOS, con una bisagra que busca minimizar el pliegue. Todo indica que este plegable podría presentarse junto al iPhone 18 en un evento de septiembre, marcando un nuevo capítulo en la estrategia de Apple para dispositivos de gran formato.
En España, el movimiento de las marcas chinas para abrir centenares de concesionarios refleja una estrategia de distribución que ha cambiado la industria automotriz. BYD ya ha superado las 22.000 ventas de coches eléctricos enchufables entre enero y octubre de 2025 y prevé cerrar el año con una red de alrededor de 100 concesionarios. Junto a MG y el grupo Chery (Omoda, Jaecoo y Ebro), suman 28 firmas chinas presentes en unas 600 puntos de venta, lo que sitúa a China en una cuota cercana al 10% del mercado español. Los expertos destacan que el éxito no solo está en el precio, sino en una red de postventa sólida y en alianzas con grandes grupos de concesionarios, que permiten acelerar la disponibilidad y la confianza del cliente.
En el plano de la inversión global, Abu Dabi concentra una de las mayores riquezas soberanas del mundo, gestionando cerca de 1,7 billones de dólares a través de ADIA, Mubadala y ADQ. Estas entidades han institucionalizado sistemas para invertir fuera de los EAU, con un historial de operaciones que incluye inversiones relevantes en tecnología y una expansión de su influencia global. Este ecosistema de fondos soberanos no solo busca rentabilidad, sino también apoyar un desarrollo estratégico a escala, con impactos potenciales en la cadena de valor global y en la geopolítica de la tecnología.
La robótica humanoide también está tomando forma con fuerza en China. Unitree lidera con el robot G1, de 1,27 metros y 35 kilos, capaz de 23 a 43 articulaciones y velocidad de 2 m/s. Este proyecto ha convertido la robótica en un espectáculo mediático y una estrategia de visibilidad para atraer inversión, algo optimista en una industria que busca aplicaciones prácticas a gran escala. China ha impulsado un plan nacional que fija crecimientos de más del 20% anual en robótica y ha destinado un fondo estatal de 140.000 millones de dólares para startups tecnológicas, con Morgan Stanley señalando que el país lidera en patentes de robots humanoides, por delante de Estados Unidos y Japón. Aun así, los despliegues comerciales comerciales reales siguen siendo limitados y persisten retos de autonomía y fiabilidad.
Juntas estas historias señalan tendencias clave para la industria: la convergencia entre diseño de producto avanzado y experiencia de usuario, la importancia de una red de distribución ágil y la necesidad de un respaldo financiero a gran escala para sostener la innovación. Además, el tablero geopolítico aparece como un factor que puede moldear inversiones, alianzas y políticas públicas, tal como lo evidencian los debates políticos en torno a la actuación internacional de potencias como Estados Unidos y sus efectos en la estabilidad regional y global. En este marco, las empresas que conecten innovación con redes de distribución, y que cuenten con un marco de inversión sólido y predecible, estarán mejor posicionadas para liderar el próximo capítulo tecnológico.