La tecnología vive una confluencia entre seguridad, IA y creatividad que apenas deja margen para la duda: innovación acelerada y, al mismo tiempo, necesidad de protección para usuarios y creadores. Cinco noticias recientes muestran ese doble pulso que está dando forma al sector tech en 2025 y se prevé que marque 2026.
Una pieza clave es la polémica sobre las balizas V16 que indican la posición en carretera. Un análisis de seguridad sobre la baliza Help Flash IoT reveló fallos graves: transmite coordenadas e IMEI en texto plano, no emplea autenticación robusta y las actualizaciones de firmware se gestionan mediante protocolos inseguros sin verificación de software. En contraste, los dispositivos compatibles con HomeKit y el estándar Matter incorporan cifrado, autenticación y certificados de autenticidad (DAC). La lectura es clara: sin un diseño de seguridad sólido, la utilidad de estas balizas se ve comprometida y la privacidad de los conductores corre peligro, especialmente cuando la baliza debe informar a la DGT 3.0. Aunque no sean obligadas a conectarse con Apple, sí se espera que imiten ese nivel de seguridad para proteger a los usuarios.
En paralelo, Google está redefiniendo la experiencia de IA con infografías creadas con herramientas avanzadas. Las críticas apuntan a una dinámica extractiva: la IA lee e indexa contenidos ajenos sin devolver valor a sus creadores. Un estudio de IDC España sugiere que menos del 0,2% de las consultas de IA generan clics hacia medios, lo que indica un cambio profundo en el tráfico y en el modelo económico de la web abierta. Este fenómeno de intermediación entre usuario y información podría alterar cómo consumimos noticias, publicidad y licencias de contenido, afectando el ecosistema de los medios y cuestionando la sostenibilidad de la web abierta.
En el terreno de la creatividad y la propiedad intelectual, Disney da otro paso significativo al firmar con OpenAI para permitir que sus personajes se utilicen en Sora, la plataforma impulsada por IA. La inversión alcanza cifras muy altas y la compañía planea desplegar experiencias generadas por IA en Disney+. Parte del objetivo es que empleados adopten herramientas como ChatGPT, lo que subraya una tendencia: las grandes marcas buscan ampliar el alcance de sus historias con IA, mientras deben lidiar con tensiones en derechos de autor y con la competencia entre grandes tecnológicas.
En el ámbito industrial, la adopción de AIoT —la combinación de IA e IoT— ya está presente en el 62% de las empresas, y un 31% planea adoptarlo. El mantenimiento predictivo es la aplicación principal (71%), seguido de la automatización de TI (53%) y la mejora de la cadena de suministro y logística (47%). Las expectativas son positivas: más de la mitad espera ahorros de costes (54%) e innovación optimizada (52%). No obstante, persisten desafíos como la integración de sistemas heredados, la calidad de datos, la escasez de habilidades y el costo de implementación. Las organizaciones que emplean AIoT de forma activa duplican la probabilidad de obtener beneficios, lo que marca una hoja de ruta clara para la industria: la IA aplicada a operaciones genera eficiencia, siempre que se gestionen a fondo los riesgos y la infraestructura.
En la arena de los modelos de IA, OpenAI introduce GPT-5.2 en ChatGPT. Disponible en variantes Instant, Thinking y Pro, promete menos alucinaciones y mayor precisión que GPT-5.1, con una reducción de errores del 38% en Thinking. Se trata de una evolución enfocada en tareas de conocimiento y complejidad, no de un salto generacional. Para acceso a capacidades avanzadas como hojas de cálculo y presentaciones, es necesario un plan de pago y seleccionar Thinking o Pro. Este movimiento subraya la competencia continua entre grandes actores de IA para ofrecer herramientas cada vez más potentes y fiables para usuarios profesionales.
En conjunto, estas historias dibujan un panorama claro: la seguridad y la interoperabilidad son cada vez más críticas en el diseño de dispositivos conectados; la IA está transformando la forma de crear, consumir y monetizar contenidos; y las empresas deben gestionar riesgos, licencias y talento para capitalizar la IA sin perder control. El camino 2025-2026 pasa por construir sistemas que confíen en cifrado, autenticación y certificación, mientras se exploran modelos de negocio que hagan de la IA una aliada de la creatividad y la eficiencia.