Este inicio de año trae avances que recorren el ecosistema tecnológico: interoperabilidad entre plataformas, IA aplicada a la seguridad y al entorno, innovaciones en movilidad y un vistazo a la fabricación en el espacio. Cinco historias que, juntas, pintan un panorama de capacidad, riesgos y oportunidades para profesionales y entusiastas tech.
Una puerta entre Google y Apple. Google dio un paso audaz al extender una funcionalidad similar a AirDrop a la gama de Pixel 9, 9 Pro y 9 Pro Fold mediante su propia implementación, sin depender de Apple. El proyecto se apoya en ingeniería inversa, Rust y auditorías externas para demostrar robustez. Todo ello en un contexto en el que la Unión Europea obliga a Apple a abrir ciertos estándares de interoperabilidad con iOS 26, lo que deja abierta la pregunta de si Cupertino acabará cerrando la puerta de nuevo. A día de hoy, los usuarios de Pixel 8 y modelos anteriores siguen sin ver la función desplegada.
Limitadores dinámicos de velocidad. En España, la DGT está probando límites de velocidad dinámicos que se ajustan en tiempo real con IA a las condiciones de cada tramo. En la AP-7 de Cataluña, el límite puede pasar de 120 a 100, 90 o incluso 80 km/h cuando la visibilidad o el tráfico lo requieren, mostrado en pantallas de carretera y con multas asociadas si se incumple. Este enfoque busca reducir accidentes cuando el clima o la densidad del tráfico cambian abruptamente.
IA responsable y contenido peligroso. Después de la controversia por imágenes sexualmente explícitas creadas con Grok, X desactivó la generación de imágenes para usuarios no suscriptores. La UE, que ya impuso una multa de 120 millones de euros por infracciones a la Ley de Servicios Digitales, emitió una orden de conservación para que X conserve documentos internos sobre Grok hasta 2026. En Reino Unido y Bruselas se ha pedido respuestas y soluciones más profundas para evitar abusos y misoginia en línea.
Metal en órbita. En el espacio, se dio un hito: la primera pieza de metal fabricada en órbita, una “S” impresa en microgravedad. Este avance abre la puerta a reciclar satélites, imprimir repuestos y construir herramientas directamente en el entorno espacial, marcando el inicio de una era de manufactura en el vacío que podría cambiar la forma en que mantenemos y desarrollamos tecnología espacial.
Robots de exploración para proteger la fauna local. En los Everglades de Florida, se desplegaron conejos robóticos impulsados por energía solar y equipados con IA y cámara para atraer a pitones birmanas. Su función no es capturar, sino localizar y marcar la posición de las serpientes para facilitar la intervención humana. Aunque todavía está en fase experimental y no garantiza resultados, coste limitado y vigilancia constante los hacen una herramienta interesante frente a una invasión que ha reducido poblaciones de mamíferos en algunos lugares a solo 1–2% de niveles históricos.
Estas historias muestran un año en el que IA, exploración espacial y soluciones robóticas se combinan para redefinir límites: desde cómo compartimos archivos hasta cómo protegemos ecosistemas y planificamos la vida en otros mundos.