Nunca ha sido tan claro que la inteligencia artificial ya no es una promesa sino una fuerza que remodela la forma en que invertimos, trabajamos y creamos productos. Cinco noticias recientes muestran el alcance de este cambio en 2026.
En España, la CNMV publicó un estudio de 10 meses sobre inversiones con IA usando modelos como ChatGPT, Perplexity, Gemini y DeepSeek para operar en el Ibex 35. Cada mes se pidieron 5 compras y 5 ventas en corto. El tipo de prompts marcó la diferencia: un primer enfoque simple fallaba, un segundo que incorporaba más datos mejoraba, y un tercero que incluía documentación oficial de las compañías permitía análisis más exhaustivos. Entre las IA, Perplexity obtuvo los mejores resultados, con retornos mensuales cercanos al 3,5%, mientras que ChatGPT quedó por detrás y DeepSeek fue el peor. Los autores advierten que los modelos han cambiado mucho entre principios de 2025 y 2026, por lo que no hay datos consistentes para comparar mes a mes.
En el ámbito de consumo y productividad, se observa un giro similar: Google y Apple han dejado atrás gran parte de la competencia en teclados, con Gboard y el teclado nativo de iOS dominando el mercado. Aunque siguen existiendo teclados de terceros, su uso se ha reducido al mínimo para la mayoría de usuarios. La IA está dando nueva vida a estas herramientas: Grammarly, SwiftKey y Typeless están explorando funciones de escritura asistida y dictado impulsadas por IA, mientras Apple Intelligence y las capacidades de Gemini integradas en Gboard prometen nuevas mejoras. En general, el ecosistema se está cerrando alrededor de las soluciones nativas, pero la IA abre la puerta a soluciones más personalizadas según el tono o el contexto del mensaje.
En España, AMETIC inaugura la novena edición del Artificial Intelligence Summit 2026. La cita, que se celebra durante dos jornadas, reúne a representantes institucionales y líderes empresariales para analizar cómo convertir la inversión en IA en valor tangible y sostenible. Francisco Hortigüela, presidente de AMETIC, y Jordi García Brustenga, secretario de Industria, enfatizan que la IA ya no es una promesa tecnológica sino un cambio estratégico. Isaac Hernández de Google Cloud sostiene que estamos en un momento para llevar la IA a producción a escala con seguridad y eficiencia, y que la cultura y el talento son claves para el éxito. Jeff Bullwinkel de Microsoft llama a la confianza y la soberanía como ejes centrales, y señala que Europa debe contar con infraestructuras robustas, con más de 200 centros de datos en 16 países, incluido España. Jordi García Castillón, Chief AI Scientist de CibraLAB, defiende una IA segura y soberana que evolucione hacia mayor autonomía, mientras que otros ponentes analizan el uso dual de la IA en la vida civil y en defensa y el futuro del SaaS en este contexto.
Otra tensión interesante proviene de la competencia entre los grandes actores. Un memo interno de OpenAI critica la cultura de seguridad de Anthropic, afirmando que trabajan con miedo. En paralelo, se perfila una estrategia de OpenAI para ganar tanto la capa de modelo, con un sistema denominado Spud, como la de agentes empresariales a través de una plataforma llamada Frontier.
En el plano de producto, Anthropic presenta Claude Opus 4.7, la versión más avanzada para tareas de programación. Sus responsables señalan mejoras notorias frente a Opus 4.6, especialmente en tareas de ingeniería de software complejas, y una visión mejorada. Junto a ello aparece Claude Mythos, una IA diseñada para detectar vulnerabilidades de software y que ha generado controversia por su alcance. Mythos se ha puesto a disposición de empresas como Apple y Google a través del proyecto Glasswing, pero no está disponible al público. Claude Opus 4.7 introduce un nuevo nivel de esfuerzo llamado xhigh para Claude Code y mantiene su precio: 5 dólares por cada millón de tokens de entrada y 25 dólares por cada millón de tokens de salida. Aunque Mythos es más poderoso, Anthropic aclara que Opus 4.7 está por debajo en seguridad y que supone un paso previo para futuros despliegues de Mythos.
Tomadas en conjunto, estas noticias pintan un 2026 en el que la IA avanza a gran velocidad pero exige gobernanza, datos de calidad y una visión clara de cómo conseguir valor real sin perder de vista la confianza y la seguridad. La tecnología sigue siendo poderosa, pero su adopción depende cada vez más de las personas y de las estructuras que las rodean.