En 2025, la industria tecnológica parece navegar entre dos grandes movimientos: abrir la arquitectura y desplegar la IA en todos los rincones. Estas cinco historias, procedentes de semiconductores, almacenamiento, software y contenidos, muestran cómo esas tendencias están redefiniendo el juego.
Qualcomm da un paso estratégico: compra Ventana Micro Systems para reforzar su vector RISC-V. Ventana aporta experiencia en CPU basadas en RISC-V para data center e IA, lo que permitiría a Qualcomm ampliar su alcance más allá de móvil y coexistir con su familia Oryon sin depender de royalties. Más allá de lo técnico, se trata de ganar libertad frente a Arm en tiempos de licencias y costes. Si la apuesta funciona, podríamos ver CPUs híbridas o productos basados en RISC-V para segmentos concretos; y, a nivel sectorial, este movimiento acorta distancias hacia un control total de silicio y software.
En paralelo, la comunidad observa herramientas como RemoveWindowsAI, un script de PowerShell de código abierto que deshabilita funciones de IA en Windows 11. El autor señala que puede liberar recursos, mejorar experiencia y privacidad, y ofrece un modo de restauración. Esta tendencia refleja una conversación más amplia: Microsoft busca monetizar la IA integrándola en más productos, pero los usuarios exigen control y responsabilidad frente a un ecosistema cada vez más cargado de IA. La presencia de estas herramientas subraya que la IA ya no es un lujo; es un tema de gestión de recursos y de elecciones personales.
En el mundo de datos y nube, NetApp y AWS trazan una vía para desbloquear IA y análisis aprovechando FSx para NetApp ONTAP. La nueva integración con Amazon S3 Access Points permite acceder a datos de archivos alojados en FSx a través de la API de S3, manteniéndolos en su lugar. Esta conexión nativa facilita casos como IA generativa y análisis en AWS, con más de 100 exabytes de datos empresariales disponibles para estos flujos.
En el ámbito de dispositivos para todos, SPC presentó Fortune 2 Max, un teléfono orientado a mayores con una experiencia sencilla y gran autonomía. Su pantalla de 2,4 pulgadas, un diseño resistente y una batería capaz de durar hasta siete días ofrecen una alternativa fiable para quienes priorizan facilidad de uso por encima de la innovación frenética. Con teclas grandes, un menú simple, 4G, botón SOS y un perfil de emergencia, y con una base de carga que evita manipular cables, este equipo recuerda que la tecnología debe ser inclusiva y estar al servicio de la gente, no al revés.
Por último, la visión de Gustavo Fuentes, director general de ADM, subraya la urgencia de incorporar IA en todas las capas de la producción audiovisual. Afirmando que quien no trabaje ya con IA en cinco años está muerto, Fuentes defiende un enfoque responsable y ético, con un equipo de IA que crece de 2 a 6 personas y con proyectos que apuestan por la IA para contar historias locales para un público global. También advierte sobre el equilibrio entre innovación y empleo, y llama a acelerar la adopción de IA en Andalucía para no quedarse atrás. En su mirada, la IA no sustituye a la creatividad humana, pero sí la potencia, y exige una estrategia clara para contener riesgos, educación y inversión.
Estas historias comparten una idea central: la tecnología no avanza en silencio. Se mueve entre liberar el potencial de las arquitecturas abiertas, gestionar el crecimiento de los datos y la IA, ofrecer herramientas que mejoren la experiencia humana y, sobre todo, exigir una conversación real sobre ética, empleo y utilidad práctica. En un año en el que el ritmo de la innovación no da respiro, las empresas que logren combinar libertad tecnológica, control razonable y enfoque humano serán las que marquen la diferencia.